UN PEQUEÑO ERROR PUEDE SIGNIFICAR UNA GRAN CATÁSTROFE

Los pasados 7, 8 y 9 de noviembre estuve en El Salvador compitiendo en un carrerón llamado La Cordillera Challenge. Volver a este país es siempre bonito porque no os podéis imaginar lo cariñosa y acogedora que es la gente. Además, Trail Runners El Salvador (la empresa organizadora del evento) siempre me cuidan de una forma impresionante y son sublimes en los detalles.

Pero bien, entremos en la materia que nos atañe en esta entrada de blog: cómo un pequeño error nos puede llevar, incluso, a la muerte.

Puede sonar muy catastrófico pero es que, realmente, puede llegar a serlo. Y comento esto por una circunstancia que me sucedió (que la podemos considerar como accidente laboral jajaja) y que me hizo replantearme muchas de las cosas que llevo a cabo en el día a día. Más bien, en cómo las llevo a cabo.

Esta carrera se compone de 3 etapas de más de unos 43 km cada una y su respectivo desnivel positivo, lo cual la convierte en una competición dura para la que uno debe estar bien preparado mental y físicamente. Pues bien, corrían los primeros km de la primera etapa cuando, por culpa de una señal boicoteada por alguna persona local, me perdí. Me desvié de la ruta y para cuando me di cuenta de que andaba mal y recuperé el terreno, ya llevaba 12 km de más. Esto hizo que no llegara al primer avituallamiento ya que, por un error humano que todo el mundo puede cometer, lo habían desmontado. Este suceso provocó que mi cuerpo se deshidratara hasta el extremo de empezar a estar extenuado (a quien le ha pasado sabe de qué hablo).

Por lo tanto, me planté en mi kilómetro 30 (el teórico 18) muy fatigado y con amagos de calambres serios en las piernas. Si bien un par de personas me dieron agua por el camino, no fue suficiente para recuperarme debido al sobreesfuerzo. Y lo peor es que debía hacer frente a dos volcanes (más de 1000m de desnivel positivo) antes de llegar al siguiente abasto.

Arranqué la subida al primer volcán (el imponente Izalco) muy enfadado por la situación, pues había entrenado mucho para llegar a la competición bien, fatigado y con prisa para pasar el corte de las 6 horas, el cual era evidente que iba a ser imposible alcanzar, pero aun mantenía la esperanza. Bien, ascendí fuerte pero aquí es donde todo el cúmulo de situaciones iban a provocar el desastre:

Al iniciar la peligrosa bajada por el tobogán de este volcán (una canal pedregosa muy inclinada), la falta de oxígeno generalizado me hizo cometer un error que jamás antes había cometido: en lugar de concentrarme en la bajada, me puse a grabar y a hablar a la cámara, olvidando que no tenía el 100% del control sobre mi cuerpo. Obviamente, tropecé y caí durante varios metros, golpeándome contra las rocas en varios lugares de mi cuerpo, luxando levemente mi hombro izquierdo y, lo peor, golpeándome la cabeza contra una roca.

Me asusté mucho.

Por suerte, no tenía nada grave ni estaba mareado. Tan solo golpes y laceraciones generalizadas. Eso sí, entré en estado de shock durante 5 min y no pude continuar hasta que se me pasó y el equipo de asistencia comprobó que me encontraba bien para continuar. 

Una vez abajo, el propio director de carrera (Ricardo Bonilla) me asistió con bebida, subí el siguiente volcán (Cerro Verde) y allí me avituallé bien antes de seguir adelante. Incluso me atendió la doctora para comprobar que podía hacerlo. La seguridad es siempre lo más importante.

Bien, aquí es donde os estaréis preguntando: ¿cuál fue el pequeño error que te llevó hasta esa situación tan peligrosa?

Sencillo. No os la he dicho todavía para ver si alguien llegaba a la conclusión, pero os la confieso ya:

El error fue no llevar el GPX adecuado en el reloj, el cual me hubiera avisado al desviarme de la ruta al principio y hubiera podido seguir la marcha sin más complicaciones que haberme perdido unos 500 metros.

Y ¿por qué no lo llevaba pese a que desde la organización nos lo había sugerido fervientemente? 

Pues porque procrastiné ese detalle. Lo dejé para el final cuando todo eran prisas y, por error, terminé poniendo el GPX de la ruta corta, mientras que y corría la larga. Me di cuenta en la misma línea de meta de que ese no era y así, me tocó salir sin él rezando para que no hubieran boicoteado las señales. Ya veis, ese simple detalle de 5 minutos frente al reloj me pudo llevar a golpearme más fuerte en la cabeza y quedarme en el sitio.

Un pequeño detalle se pudo volver catastrófico…

Pero como se aprende de todo, es posible que esto sirva para ayudar a otras personas, así que os dejo el reel que he creado con esta información por si se lo queréis enviar a personas que, normalmente, van a la montaña. Así evitaremos que, bien por exceso de confianza o por descuido, alguien sufra un percance mayor del que yo viví.

Finalmente, remarcar que otro de los aprendizajes que esto me deja es que vivir acelerado o caer en la pereza tan solo nos lleva a vivir experiencias dolorosas y, en ocasiones, graves. Por lo tanto, algo hizo click en mi con esto y ahora vivo mucho más calmado, trato de no dejar para después algo que se debe hacer ya y vivir desde la confianza más plena en que si actuamos bajo lo que sentimos como adecuado, todo va a salir adecuadamente.

Muchas gracias por llegar hasta aquí y tened mucho cuidado con estos detalles, pues os pueden salvar la vida (al igual que llevar todos los elementos obligatorios en carrera).

¡Un abrazo enorme!

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