PETZL Trail Plus Ecuador (KM Vertical + 20 km)

Fotografía de Diego Winitzky

El aire andino me recibió húmedo y fresco en Baños de Agua Santa —esa ciudad ubicada a 1.820 msnm— con el rumor del río y el volcán Tungurahua al acecho como telón de fondo. Volví a Ecuador sin planearlo, empujado por una invitación irrechazable: mi amigo Diego Winitzky, gran fotógrafo internacional argentino, y Ñeque Studio (empresa de fotografía deportiva de Ecuador) me convocaron para colaborar en su taller de fotografía, encuadrado dentro de la Petzl Trail Plus 2025, donde ellos eran fotógrafos oficiales. Yo venía a crear contenido desde dentro y a hacer de modelo como corredor de trail para que los estudiantes practicaran. Gracias por la invitación, chicos. 

El taller fue una revelación: un grupo vibrante y apasionado, dispuesto a aprender, a observar, a capturar la esencia de la montaña y del esfuerzo humano; y yo allí, parte del engranaje, entregando mi energía y disfrutando de cada disparo, cada encuadre, cada risa compartida en un entorno natural que parecía escrito para la aventura. Regresar a Ecuador, un país que adoro y donde ya había vivido la Quito Trail by UTMB, que fue el primer destino de mi proyecto Corriendo hacia el vacío, me llenaba de emoción y gratitud. Gracias a la organización de la carrera por invitarme.

KM VERTICAL VOLCÁNICO

Viernes. Mi primera vez en una prueba así.

Salí desde abajo junto a Depa (gran speaker de trail español) y él pronto se fue hacia delante, fortísimo. El trazado es un dardo recto hacia el cielo: 4,7 km con +1.000 m de desnivel en modo subida continua (intensidad media-moderada). Se trepa por canales de lahares a las faldas del Tungurahua, un estratovolcán activo que reina a 5.023 m y cuyo último episodio eruptivo fuerte fue en 2016; aquí, cuando despierta, los materiales volcánicos descienden por estos cauces naturales que la montaña ha esculpido durante siglos.

Los paisajes son de otra galaxia: paredes negras, roca viva y la ciudad encajada al fondo como una maqueta. No se puede expresar con palabras lo que se siente recorriendo esa ruta, pero lo podéis apreciar en el vídeo que os dejo abajo. 

Apenas se puede parar si quieres hacer buen tiempo: el sendero es técnico, directo, hermoso y cruel a la vez. Amigos me alentaban en ruta; también estaban las y los fotógrafos del taller. Gracias a ellos pude sacar fuerzas de flaqueza para que me vieran dándolo todo y que la experiencia fuera redonda.

En la cima me esperaba Marlon, mi amigo, y la llegada fue un regalo: aire fino, piernas en llamas, corazón desbordado, la belleza de la montaña y la sensación de haber dado todo.

20 KM — TRAIL DE LA VIRGEN

Al día siguiente, el sábado, el Trail de la Virgen me desafió con sus 19,8 km y un desnivel positivo de 2.140 metros (4.180 m acumulados). El trazado estaba dividido en dos tandas de 10 km, cada una con su subida y su bajada.

La primera subida, llamada “Cara de Perro”, era un muro constante; la segunda subida, “La Cuchilla”, aún más exigente y técnica, parecía no tener fin.

En los primeros kilómetros me sentía débil; la gente de Ecuador avanzaba como si el terreno fuera llano y mis piernas pesaban (¡qué sensación que todo el mundo te adelante con facilidad… jajaja). Sobre el km 10 llegamos por primera vez a la localidad de Baños, donde el ambiente era impresionante. La verdad es que no podía más, pero en mi ADN no está la palabra rendición si hablamos de un contexto deportivo. Por ello, encaré la segunda subida con todo lo que me quedaba, mientras el recuerdo del km vertical todavía latía en mis músculos y en mi mente. Estaba detonado, sin duda… Tal como se ve en el documental de mi canal, la ascensión se hizo eterna, un desafío físico y mental que me llevó al límite, pero finalmente crucé la meta de noche, con un tiempo lejos de lo competitivo y aun así con la satisfacción inmensa de haber logrado lo que me propuse. La gente ecuatoriana, siempre animando, transformaba cada metro del último km en un regalo compartido.

Gracias por todas las muestras de cariño recibidas a lo largo de la carrera y, en especial, a una familia a las que les encanta mi contenido y que me regalaron, recién llegado a meta, unas palabras que emocionaron.

No me quiero olvidar de dos entrevistas muy especiales que pude hacer en este lugar, y es que sus historias son tremendas: el caso de los hermanos Franchi, con la polémica situación de la pequeña de la casa, Pema, que está rompiendo récords de precocidad en el mundo del trail y, por supuesto, la conversación con el gran Darío Espín, un luchador que batalla con la leucemia a través de su pasión por el trail. Os dejo los enlaces para que los podáis ver, porque valen mucho la pena:

Baños late entre ríos y montañas, a la puerta de la Amazonía. La Virgen de Agua Santa vela desde la basílica; alrededor, una constelación de cascadas y miradores. Todo sucede bajo la sombra viva del Tungurahua, que ha marcado la historia y el carácter del valle.

El taller de fotografía fue increíble: el grupo que se formó, hermosola experiencia como modelo, un juego serio entre técnica y naturaleza. Me llevo abrazos, aprendizaje y la certeza de que la Petzl Trail Plus es una fiesta donde el trail y la vida van de la mano desde el primer aliento hasta el último grito de meta. Muchas gracias a todo el mundo por su cariño y amabilidad porque es lo más importante que mi alma se lleva de esta experiencia.

Espero volver en 2026 para su 10.º aniversario.

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